Los mejores modelos de tratamiento

El psicoanálisis relacional es un conjunto de desarrollos teóricos, técnicos y clínicos que vienen contribuyendo a la evolución del psicoanálisis hacia una forma que explica la dinámica intrapsíquica en su ámbito natural de origen y evolución; una corriente contemporánea de psicoanálisis que enfatiza el rol de las relaciones reales e imaginarias con los otros, se caracteriza por su enfoque ambientalista, por disminuir la asimetría entre el rol de terapeuta y el paciente y por destacar la importancia de la relación que se establece en el aquí y ahora de la sesión terapéutica, producto de la historia y la intersubjetividad, o la amplia trama de relaciones que constituyen y en la que se despliega la subjetividad.

El núcleo conceptual del pensamiento relacional, es que las personas están incluidas en una matriz relacional, la experiencia de las relaciones tempranas y su repercusión en la realidad presente, que da forma de manera continua al desarrollo y expresión de la personalidad.

“El Psicoanálisis Relacional es una forma de hacer psicoterapia centrada en la relación, cuyo principal objetivo es el tratamiento del sufrimiento psíquico con el consecuente desbloqueo de iniciativas necesarias para el desarrollo emocional. “

¿Por qué es tan importante que la psicoterapia esté centrada en la relación?  desde Freud en adelante, las teorías que se han desarrollado para comprender cómo enferma psíquicamente el ser humano y, por lo tanto, cómo encuentra la cura, han sido teorías centradas en la persona, en concreto en el conflicto que se produce entre el yo, el ello y el superyó. En recordar, repetir y elaborar estaba la clave de la curación, en que eso que permanece encerrado en el inconsciente vea la luz, sea arrastrado a la conciencia por la asociación libre y de rebote, nos libere; por supuesto también en las interpretaciones del analista basadas en una teoría, se aplica a todos los pacientes por igual.

Una psicoterapia centrada en la relación, sin embargo, se focaliza en la forma en que los humanos somos creados y no en teorías creadas por los humanos. Es decir, nuestra mente se crea dentro de la matriz relacional que nos acoge, es creada en relación, y es la forma en que nos relacionamos con otros, psicoanalista incluido, el eje central del tratamiento. La empatía ocupa un lugar primordial en este modelo, y la capacidad del psicoanalista de “tener en mente” a su paciente.

El desarrollo emocional pasa a ser uno de los pilares de la “curación”, la forma en la que nos relacionamos con las primeras figuras de apego nos capacita para comprender y regular nuestras emociones y si esto no se produce en el momento, es algo que deberá hacerse después y que sólo puede hacerse en una relación con un psicoanalista relacional.

El psicoanalista deja de verse como un oráculo de sabiduría e interpretaciones, para convertirse en una relación valiosa, que ayuda al paciente a reconstruirse, a encontrar una forma de interactuar con el mundo más sana, a percibir el mundo desde diferentes ángulos, a desbloquear el camino y encontrar la claridad, capacidad de percibir la realidad y actuar de manera que la haga sentir satisfecha. Esto implica el uso de nuestra capacidad de contención o de sostén, al servicio del paciente que resulta tanto o más importante que las teorías; el concepto de falta básica y el de falso self. La visión que tiene Kohut del narcisismo arrancada de su propia experiencia supone un salto hacia adelante en la consideración del entorno estratégico y ajusto la técnica para aquellos pacientes que no toleraban el modelo ortodoxo e incluso se sentían mal tratados por la actitud de frialdad y neutralidad del psicoanalista ortodoxo. 

Hay una serie de autores que han facilitado la entrada en esto que hoy se llama Psicoanálisis Relacional, autores que no se conformaron con la visión que otros tenían y que innovaron y abrieron el camino a todos los que han venido después: las aportaciones de Sandor Ferenczi siendo para nosotros uno de los más importantes, porque vivió al mismo tiempo que Freud y aun así pudo desarrollar una visión propia del psicoanálisis ya que en base a su sensibilidad, está su fortaleza como analista. Tenemos una gran deuda con Fairbain, cuya apertura del concepto de relación de objeto sienta las bases de cómo lo vemos hoy. Bion, Balint y Winnicott, porque no se conformaron con el psicoanalista como alguien que está ahí como pantalla, sino que se centraron en la actitud, en cómo, es decir la forma en la que hacemos nuestro trabajo. 

Comienza a gestarse esta nueva visión del psicoanálisis con la influencia de estos autores anteriores (y de muchos otros) que, a su manera, se habían ido separando de la corriente más ortodoxa. El Psicoanálisis Relacional ha surgido del inconformismo, de la creatividad y del deseo de ayudar a otros, por encima de los modelos, de las teorías, del pasado. Les debemos mucho a:

El Psicoanálisis Interpersonal de Sullivan

El Grupo de Boston para el Estudio del Cambio Psíquico (Stern, Lyons-Ruth y Tronick)

La teoría de la intersubjetividad (Stolorow, Atwood, Orange y Brandchaft)

La psicología del self contemporánea.

La figura integradora de Stephen Mitchell.

Jessica Benjamin, Peter Fonagy…